La acción creadora: un modelo de intervención en arteterapia


En TAInte, al centrar nuestro trabajo en el ámbito de la diversidad funcional e intelectual, hemos ido construyendo formas que nos permitieran acercarnos de una manera más auténtica a cada una de las personas con las que trabajamos. Es así como aterrizamos en el concepto que nos marca y sostiene nuestro camino como profesionales, al cual denominamos acción creadora.


Antes de sumergirnos en este concepto, cabe resaltar que la creación es una acción donde acontece la expresión creativa que nos pone en relación con nuestra capacidad de ser y existir a través de los materiales artísticos. Esta expresión creativa es el preámbulo de la interacción con el mundo exterior donde se dan los procesos de relación a partir de la dimensión personal propia. Desde TAInte planteamos que la simbiosis entre el cuerpo y el material plástico -punto donde surge la expresión creativa- aparecen numerosas vías de interacción que llevan implícita una intencionalidad a la que denominamos acción creadora.


En los talleres y sesiones de arteterapia con personas con diversidad funcional y/o intelectual, la comunicación difícilmente se acoge a discursos lógicos o verbales, por lo que resulta complicado aplicar una arteterapia que se centre en la elaboración de estados anímicos a partir de creaciones que desencadenan este tipo de discursos. Al acompañar a estas personas desde la arteterapia, nos encontramos con que, en ocasiones, los recursos existentes de intervención de esta disciplina no se adaptan a las necesidades terapéuticas que el ámbito de la diversidad funcional y/o intelectual requiere. Esto, junto a que muchas personas a las que acompañamos cuentan principalmente con un discurso no verbal que expresan a través de acciones físicas, nos lleva a replantear un método de intervención arteterapéutico que no esté exclusivamente centrado en la elaboración de un discurso verbal a partir de los procesos de creación.

Para TAInte, partir del cuerpo como soporte de creación es fundamental para tomar el déficit o limitación como posibilidad de interacción donde la persona encuentre distintas maneras de explorar, descubrir o transformar su entorno desde su corporalidad en un discurso distinto al lógico o racional. En otras palabras, la creación no está en el proceso de la producción con el material, si no en la acción que se desencadena cuando el cuerpo se funde con la materia y surge la expresión creativa como vía alternativa para favorecer puntos y vías de encuentro relacionales.

En resumen, es mediante la acción creadora que la persona puede encontrar una vía para relacionarse a través de procesos vinculares propios de la condición humana, integrando el déficit o la limitación de su diversidad para expresarlo hacia el mundo exterior desde su estado de conciencia y capacidad corporal.

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